Mientras la crisis en Málaga lleva a 200.000 personas al paro, hoy más que nunca es necesaria una coordinación de la juventud malagueña para luchar por los intereses objetivos de los y las jóvenes malagueñas y por eso es necesario armar de ideas a la juventud para poder cambiar el rumbo de las cosas. Es debido a eso por lo que los CJC, Jaleo!!! y la UJCE os queremos invitar a participar en la Jornada de formación de los jóvenes comunistas de Málaga "Cayetano Bolívar" el próximo domingo 20 de marzo a las 11:30 en la sede del PCPA (C/ Argentea, 6)
6 mar 2011
I Jornada de Formación de Jóvenes Comunistas de Málaga
Mientras la crisis en Málaga lleva a 200.000 personas al paro, hoy más que nunca es necesaria una coordinación de la juventud malagueña para luchar por los intereses objetivos de los y las jóvenes malagueñas y por eso es necesario armar de ideas a la juventud para poder cambiar el rumbo de las cosas. Es debido a eso por lo que los CJC, Jaleo!!! y la UJCE os queremos invitar a participar en la Jornada de formación de los jóvenes comunistas de Málaga "Cayetano Bolívar" el próximo domingo 20 de marzo a las 11:30 en la sede del PCPA (C/ Argentea, 6)
5 mar 2011
Campaña: "Una mujer que lucha es una mujer libre"
Está en la conciencia colectiva de la sociedad en la que vivimos el concepto de que sólo se levantan aquellos colectivos (ya sean minorías, movimientos socio-políticos, pueblos con o sin estado...) que más opresión sufren. Y quizás sea así, pero sólo ocurre cuando ese colectivo se encuentra organizado, formado y consciente de cuál es el enemigo.
Y esa es la necesidad en la que nos encontramos las y los jóvenes de Andalucía. Vivimos en una sociedad en la que hay quien se enorgullece de que las barreras entre ambos sexos han desaparecido, que sólo hay algunas astillas que lijar. Por otro lado, no hacemos más que recibir mensajes que nos dicen en qué debemos trabajar, cómo nos debemos comportar, cómo nos debemos relacionar, qué cosas nos tienen que gustar, etc. en función de los órganos sexuales con los que nacemos.
En definitiva, nos encontramos con una sociedad en la que las y los jóvenes estamos enseñados a comportarnos de manera diferente. Si durante siglos las diferencias entre sexos han sido las que han sustentado las desigualdades del sistema patriarcal, ¿cómo puede haber desaparecido esta situación de desigualdad si los pilares que la sostienen no lo han hecho? La propia pregunta en sí da la respuesta, porque seguimos viviendo en una sociedad machista. La diferencia con épocas anteriores es que ahora vivimos en una fase de consentimiento.
Es decir, ya no se castiga un comportamiento que pueda ser incorrecto desde la óptica de la ideología dominante, sino que los valores son introducidos en nosotras y nosotros de tal manera que los aceptamos como legítimos, en algunos casos casi como un derecho que se ha ganado. ¡Y hasta los defendemos! Entonces claro, con esa situación, si una persona no percibe que está siendo reprimida y discriminada, no puede rebelarse contra ese sistema que lo hace. Cuanto más introducida está en él, menos rebelde será.
No nos gustaría caer en la falacia de decir que las jóvenes se encuentran en una posición claramente discriminatoria con respecto a los jóvenes. Pero no tenemos más remedio que hacerlo, ojalá no tuviésemos. Si quien lee esto piensa que nos equivocamos, simplemente que revise los datos cuantitativos en la actualidad entre ambos sexos. Si esto aún no le sirve, que se plantee en cómo trata a quienes le rodean, si hay diferencia en cómo trata a un chico o a una chica, si espera de ellas un comportamiento determinado y de ellos otro. Si encuentra alguna contradicción entre lo que puede hacer una persona de un sexo concreto es igualmente válido para la del otro sexo.
¿Lo entiendes ahora? Precisamente este tipo de diferencias son las que han servido al machismo durante todos estos siglos y milenios para someter a las mujeres o a todo aquello que se saliese de los valores preponderantes. Lo único que ha cambiado es la estrategia, y además, se le ha añadido una capa de chapa y pintura para que no sea tan descarado. Pero esto no es culpa de unos pocos políticos o empresarios machistas que se aferran a su situación ventajosa como probablemente se piense, esto es culpa de cada una y cada uno, que reproducimos una y otra vez los patrones de comportamiento patriarcales. Te volvemos a instar a la reflexión interna si consideras que estás exenta o exento.
Retomando lo que hemos dicho al principio, si se levanta quien está organizado, formado y consciente, nos vemos en la necesidad de ir en esta dirección para conseguir la liberación nacional, social y de género de nuestro país. Regañar a tu amigo el que hace chistes machistas o tomar el control de tu propio cuerpo, más allá de los cánones, es un trabajo personal muy válido y necesario, pero debe ir acompañado de un trabajo colectivo con otras personas. Además, ese trabajo personal se verá fuertemente mejorado y reforzado, ya que uno de los primeros objetivos para acabar con las desigualdades y la pasividad ante éstas es la ruptura entre vida privada y pública.
El propio Marx dijo que el mismo hecho de luchar ya era liberador, por lo que supone romper con las cadenas de nuestra vida, que son muchas y además están interrelacionadas. El patriarcado nace como primera propiedad privada (la mujer, propiedad del hombre), por lo cual machismo y capitalismo están íntimamente ligados. Luchar contra el capitalismo es luchar contra el machismo, y viceversa, pero si estas luchas van de la mano será cuando realmente la lucha será revolucionaria y traerá los cambios que necesitamos. En resumen, si mayor es la opresión o mayor es la ocultación que se hace de ésta, mayor es el grado de dificultad que supone percibirla y rebelarse contra ella. Pero también es cierto que una vez identificada, mayor es la rebeldía que levanta. El camino es la autoorganización, la formación y la concienciación.
Una mujer que lucha es una mujer libre
Una andaluza libre es una Andalucía Libre
¡Viva Andalucía libre y socialista!
¡Viva Andalucía libre de patriarcado!
Jaleo!!! - Juventud Andaluza Independentista
Andalucía, 5 de marzo de 2011
Y esa es la necesidad en la que nos encontramos las y los jóvenes de Andalucía. Vivimos en una sociedad en la que hay quien se enorgullece de que las barreras entre ambos sexos han desaparecido, que sólo hay algunas astillas que lijar. Por otro lado, no hacemos más que recibir mensajes que nos dicen en qué debemos trabajar, cómo nos debemos comportar, cómo nos debemos relacionar, qué cosas nos tienen que gustar, etc. en función de los órganos sexuales con los que nacemos.
En definitiva, nos encontramos con una sociedad en la que las y los jóvenes estamos enseñados a comportarnos de manera diferente. Si durante siglos las diferencias entre sexos han sido las que han sustentado las desigualdades del sistema patriarcal, ¿cómo puede haber desaparecido esta situación de desigualdad si los pilares que la sostienen no lo han hecho? La propia pregunta en sí da la respuesta, porque seguimos viviendo en una sociedad machista. La diferencia con épocas anteriores es que ahora vivimos en una fase de consentimiento.
Es decir, ya no se castiga un comportamiento que pueda ser incorrecto desde la óptica de la ideología dominante, sino que los valores son introducidos en nosotras y nosotros de tal manera que los aceptamos como legítimos, en algunos casos casi como un derecho que se ha ganado. ¡Y hasta los defendemos! Entonces claro, con esa situación, si una persona no percibe que está siendo reprimida y discriminada, no puede rebelarse contra ese sistema que lo hace. Cuanto más introducida está en él, menos rebelde será.
No nos gustaría caer en la falacia de decir que las jóvenes se encuentran en una posición claramente discriminatoria con respecto a los jóvenes. Pero no tenemos más remedio que hacerlo, ojalá no tuviésemos. Si quien lee esto piensa que nos equivocamos, simplemente que revise los datos cuantitativos en la actualidad entre ambos sexos. Si esto aún no le sirve, que se plantee en cómo trata a quienes le rodean, si hay diferencia en cómo trata a un chico o a una chica, si espera de ellas un comportamiento determinado y de ellos otro. Si encuentra alguna contradicción entre lo que puede hacer una persona de un sexo concreto es igualmente válido para la del otro sexo.
¿Lo entiendes ahora? Precisamente este tipo de diferencias son las que han servido al machismo durante todos estos siglos y milenios para someter a las mujeres o a todo aquello que se saliese de los valores preponderantes. Lo único que ha cambiado es la estrategia, y además, se le ha añadido una capa de chapa y pintura para que no sea tan descarado. Pero esto no es culpa de unos pocos políticos o empresarios machistas que se aferran a su situación ventajosa como probablemente se piense, esto es culpa de cada una y cada uno, que reproducimos una y otra vez los patrones de comportamiento patriarcales. Te volvemos a instar a la reflexión interna si consideras que estás exenta o exento.
Retomando lo que hemos dicho al principio, si se levanta quien está organizado, formado y consciente, nos vemos en la necesidad de ir en esta dirección para conseguir la liberación nacional, social y de género de nuestro país. Regañar a tu amigo el que hace chistes machistas o tomar el control de tu propio cuerpo, más allá de los cánones, es un trabajo personal muy válido y necesario, pero debe ir acompañado de un trabajo colectivo con otras personas. Además, ese trabajo personal se verá fuertemente mejorado y reforzado, ya que uno de los primeros objetivos para acabar con las desigualdades y la pasividad ante éstas es la ruptura entre vida privada y pública.
El propio Marx dijo que el mismo hecho de luchar ya era liberador, por lo que supone romper con las cadenas de nuestra vida, que son muchas y además están interrelacionadas. El patriarcado nace como primera propiedad privada (la mujer, propiedad del hombre), por lo cual machismo y capitalismo están íntimamente ligados. Luchar contra el capitalismo es luchar contra el machismo, y viceversa, pero si estas luchas van de la mano será cuando realmente la lucha será revolucionaria y traerá los cambios que necesitamos. En resumen, si mayor es la opresión o mayor es la ocultación que se hace de ésta, mayor es el grado de dificultad que supone percibirla y rebelarse contra ella. Pero también es cierto que una vez identificada, mayor es la rebeldía que levanta. El camino es la autoorganización, la formación y la concienciación.
Una mujer que lucha es una mujer libre
Una andaluza libre es una Andalucía Libre
¡Viva Andalucía libre y socialista!
¡Viva Andalucía libre de patriarcado!
Jaleo!!! - Juventud Andaluza Independentista
Andalucía, 5 de marzo de 2011
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2 mar 2011
Comunicado de la izquierda soberanista andaluza ante el XXX aniversario del 28-F
Hace 30 años era aprobado el que se autocalificaba como primer Estatuto de Autonomía de Andalucía. Un Estatuto que era la puesta en práctica de esa "autonomía de primera" que le fue vendida al Pueblo Trabajador Andaluz como meta a alcanzar para poder hacer realidad la exigencia de reconocimiento y autogobierno que gritó un 4 de diciembre de 1977. Aquel 28 de febrero, dos millones de andaluces se manifestaron por las calles de nuestro país en un ejercicio de reivindicación como pueblo, así como en reclamación de su derecho a decidir, al autogobierno. Autogobierno entendido como la posesión y el ejercicio de su libertad colectiva, como la necesidad de ser protagonistas y dueños de sí y de su nación; de sus decisiones, su tierra y recursos, para solventar las carencias históricas que arrastrábamos de postración colectiva, injusticia social, atraso económico, precariedad laboral, persecución cultural y negación identitaria.
Tras aquella muestra colectiva de determinación reivindicativa del 4-D, nuestro pueblo fue convencido de que a través del marco constitucional y el Estado de las Autonomías podrían ser logradas sus demandas y satisfechas sus necesidades. Esa fue la razón de que se volcara masivamente en el referéndum del 28 de febrero de 1980 mediante el que se dirimía el procedimiento en el que se encuadraría el proceso autonómico andaluz. El Pueblo Trabajador Andaluz dijo sí al artículo 151 porque se le indujo a creer que mediante esa "autonomía de primera" accederían a una capacidad real y plena de autogobierno para la transformación de su realidad. Pero, tras tres décadas, la indiscutible realidad se impone frente a los discursos grandilocuentes acerca de modernizaciones y a las estadísticas propagandísticas sobre avances y mejoras. Esa realidad muestra que, esencialmente, permanecemos donde estábamos. Que 30 años de esta democracia y autonomía solo han sido 30 años de engaños y frustración.
Hoy, como hace 30 años, seguimos ocupando los últimos puestos en todos los índices de bienestar y desarrollo. Éramos entonces uno de los pueblos bajo el yugo español con mayores índices de paro, y hoy seguimos siéndolo. Tanto entonces como ahora tenemos más de un tercio de la poblción por debajo del umbral de la pobreza. El grado de descapitalización industrial ha ido en constante aumento en estas tres décadas. Los sectores pesquero y minero están en vías de desaparecer. El agrícola sigue en constante deterioro. El problema del campo sigue sin resolverse, la reforma agraria permanece pendiente y el grado de concetración de la tierra ha aumentado. Nuestra economía sigue siendo de carácter extractivo y especulativo. El ahorro, los beneficios y plusvalías generadas por nuestra tierra y nuestro trabajo no permanecen en ella ni revierten en nosotros. Seguimos siendo tierra de emigración. Como hace 30 años, muchos tienen que salir del país para subsistir. A la juventud, ahora como entonces, no se le ofrecen otras perspectivas que la de la precariedad laboral, el exilio económico o el alistarse en los organismos represivos y armados españoles.
Tras más de tres décadas de un supuesto desarrollo democrático y autonómico, en nuestro país, en lo esencial, nada ha cambiado. Incluso en muchos aspectos políticos, económicos, sociales, culturales e identitarios, estamos en peores y más precarias circunstancias. Este innegable cúmulo de negatividades no tiene un carácter ocasional o fortuito. No son achacable solo a meros problemas de gestión y legislación, a tipos de competencias transferidas o a grados de financiación. El origen primigenio y las causas determinantes se hallan en el déficit democrático del marco constitucional. Al Pueblo Trabajador Andaluz se le ha impuesto un Estado Español que, como todos los anteriores, no reconoce a Andalucía como nación ni a los andaluces como pueblo, y, consecuentemente, tampoco el derecho de nuestro pueblo al ejercicio de su libertad. En estas condiciones no hay autogobierno. El Estado de las Autonomías se reduce a descentralización administrativa de estructuras y competencias estatales. Tampoco democracia. Este Estado solo es continuismo neofranquista y neocolonial embozado.
Ha llegado la hora de acabar con esta situación. Treinta años de mentiras y decepción son más que suficientes. Nunca habrá una transformación real y radical de la realidad de nuestro país mientras el Pueblo Trabajador Andaluz no recupere su libertad, su pleno derecho a controlar y decidir, por sí mismo y en exclusividad, sobre todo aquello que le afecta a él o a su tierra. Ese pleno derecho a controlar y decidir se denomina soberanía. Solo la recuperación y el ejercicio de nuestra soberanía conllevarán y asegurarán el autogobierno. Sin la soberanía nacional y popular no hay democracia ni autonomía. Sin la posesión de nuestra soberanía no puede haber una Andalucía libre.
Por ello, las organizaciones firmantes manifiestan su intencionalidad de aunar fuerzas y esfuerzos en torno a reemprender en común la lucha por el autorreconocimiento y el autogobierno que ya iniciara el Pueblo Trabajador Andaluz aquel 4 de diciembre de 1977, abogando por la superación de los límites restrictivos impuestos por el actual marco constitucional y estatal, denunciando la falsedad autonómica y democrática en la que nos mantiene, exigiendo el reconocimiento nacional de Andalucía, así como el derecho a la plena posesión y ejercicio, ilimitado y permanente, de su soberanía sobre sí, su tierra, sus recursos, su economía y su trabajo, por parte de nuestro pueblo. En ese sentido y para hacerlo posible, anunciamos el comienzo de un proceso de diálogo y acuerdos cuya meta será alcanzar tanto la convergencia en criterios y proyectos, como la unidad de acción que hagan factible emprender esta lucha de forma conjunta
Tras aquella muestra colectiva de determinación reivindicativa del 4-D, nuestro pueblo fue convencido de que a través del marco constitucional y el Estado de las Autonomías podrían ser logradas sus demandas y satisfechas sus necesidades. Esa fue la razón de que se volcara masivamente en el referéndum del 28 de febrero de 1980 mediante el que se dirimía el procedimiento en el que se encuadraría el proceso autonómico andaluz. El Pueblo Trabajador Andaluz dijo sí al artículo 151 porque se le indujo a creer que mediante esa "autonomía de primera" accederían a una capacidad real y plena de autogobierno para la transformación de su realidad. Pero, tras tres décadas, la indiscutible realidad se impone frente a los discursos grandilocuentes acerca de modernizaciones y a las estadísticas propagandísticas sobre avances y mejoras. Esa realidad muestra que, esencialmente, permanecemos donde estábamos. Que 30 años de esta democracia y autonomía solo han sido 30 años de engaños y frustración.
Hoy, como hace 30 años, seguimos ocupando los últimos puestos en todos los índices de bienestar y desarrollo. Éramos entonces uno de los pueblos bajo el yugo español con mayores índices de paro, y hoy seguimos siéndolo. Tanto entonces como ahora tenemos más de un tercio de la poblción por debajo del umbral de la pobreza. El grado de descapitalización industrial ha ido en constante aumento en estas tres décadas. Los sectores pesquero y minero están en vías de desaparecer. El agrícola sigue en constante deterioro. El problema del campo sigue sin resolverse, la reforma agraria permanece pendiente y el grado de concetración de la tierra ha aumentado. Nuestra economía sigue siendo de carácter extractivo y especulativo. El ahorro, los beneficios y plusvalías generadas por nuestra tierra y nuestro trabajo no permanecen en ella ni revierten en nosotros. Seguimos siendo tierra de emigración. Como hace 30 años, muchos tienen que salir del país para subsistir. A la juventud, ahora como entonces, no se le ofrecen otras perspectivas que la de la precariedad laboral, el exilio económico o el alistarse en los organismos represivos y armados españoles.
Tras más de tres décadas de un supuesto desarrollo democrático y autonómico, en nuestro país, en lo esencial, nada ha cambiado. Incluso en muchos aspectos políticos, económicos, sociales, culturales e identitarios, estamos en peores y más precarias circunstancias. Este innegable cúmulo de negatividades no tiene un carácter ocasional o fortuito. No son achacable solo a meros problemas de gestión y legislación, a tipos de competencias transferidas o a grados de financiación. El origen primigenio y las causas determinantes se hallan en el déficit democrático del marco constitucional. Al Pueblo Trabajador Andaluz se le ha impuesto un Estado Español que, como todos los anteriores, no reconoce a Andalucía como nación ni a los andaluces como pueblo, y, consecuentemente, tampoco el derecho de nuestro pueblo al ejercicio de su libertad. En estas condiciones no hay autogobierno. El Estado de las Autonomías se reduce a descentralización administrativa de estructuras y competencias estatales. Tampoco democracia. Este Estado solo es continuismo neofranquista y neocolonial embozado.
Ha llegado la hora de acabar con esta situación. Treinta años de mentiras y decepción son más que suficientes. Nunca habrá una transformación real y radical de la realidad de nuestro país mientras el Pueblo Trabajador Andaluz no recupere su libertad, su pleno derecho a controlar y decidir, por sí mismo y en exclusividad, sobre todo aquello que le afecta a él o a su tierra. Ese pleno derecho a controlar y decidir se denomina soberanía. Solo la recuperación y el ejercicio de nuestra soberanía conllevarán y asegurarán el autogobierno. Sin la soberanía nacional y popular no hay democracia ni autonomía. Sin la posesión de nuestra soberanía no puede haber una Andalucía libre.
Por ello, las organizaciones firmantes manifiestan su intencionalidad de aunar fuerzas y esfuerzos en torno a reemprender en común la lucha por el autorreconocimiento y el autogobierno que ya iniciara el Pueblo Trabajador Andaluz aquel 4 de diciembre de 1977, abogando por la superación de los límites restrictivos impuestos por el actual marco constitucional y estatal, denunciando la falsedad autonómica y democrática en la que nos mantiene, exigiendo el reconocimiento nacional de Andalucía, así como el derecho a la plena posesión y ejercicio, ilimitado y permanente, de su soberanía sobre sí, su tierra, sus recursos, su economía y su trabajo, por parte de nuestro pueblo. En ese sentido y para hacerlo posible, anunciamos el comienzo de un proceso de diálogo y acuerdos cuya meta será alcanzar tanto la convergencia en criterios y proyectos, como la unidad de acción que hagan factible emprender esta lucha de forma conjunta
Andalucía Comunista (AC)
Jaleo!!! - Juventud Andaluza Independentista
Juventud Independentista Revolucionaria Andaluza (JIRA)
Nación Andaluza (NA)
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28 feb 2011
Jornada feminista en Lucena
Para el próximo sábado 5 de marzo, Jaleo!!! convoca una jornada feminista llamda "Una mujer que lucha es una mujer libre" para conmemorar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, del cuál este año se conmemora el centenario. Los actos tendrán lugar en Lucena, en la caseta de IU del recinto ferial. El programa de actividades es el siguiente:
- 14:00 h. - Perol popular de arroz (con opción vegana)
- 16:00 h. - Charla sobre feminismo por una militante de Jaleo!!!
- 18:00 h. - Conciertos de Apelo 13 (punk rock, ska, Oi!), Mutant Sperm Quartet (HxC, thrash metal) y Tummo (thrash metal)
Y recuerda, ¡habrá comida y bebidas a precios populares!
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Lucha antipatriarcal
Comunicado ante el XXX aniversario del Estatuto de Autonomía
Hace ya 30 años que se firmó el primer Estatuto de Autonomía para Andalucía, treinta años de autonomismo en los que no han cambiado ni las estructuras de dependencia ni las formas de sumisión del pueblo andaluz ante el gobierno español. Un modelo económico apoyado y defendido por todas las fuerzas de la izquierda española y el regionalismo andaluz, después de vender y paralizar el fuerte, amplio movimiento social que hizo cambiar el modelo de Estado que se estaba construyendo.
En estos 30 años, Andalucía se ha mantenido a la cola o en las últimas posiciones de todo indicador de bienestar social. No es algo que ocurriera aisladamente a finales de los 70 y principios de los 80, es una realidad que continúa hoy día. La revolución es una necesidad. El cambio es necesario para superar esta situación que resulta perjudicial para la inmensa mayoría de la población de Andalucía.
La opción autonomista, la defensa del autogobierno dentro de la "unidad española", queda totalmente anulada por la propia "unidad española". Es España quien mantiene al pueblo andaluz en la dependencia y nos obliga a la emigración como salida laboral mientras mantiene, defiende y homenajea a duques y duquesas que acabar la tierra que le prohíben al pueblo para satisfacer nuestras necesidades como personas. No sirven las refundaciones de la izquierda española, como tampoco sirven los cambios de etiquetas del regionalismo andaluz. Si realmente se buscan cambios, es imprescindible cambiar el discurso y, sobre todo, cambiar nuestra práctica.
Estos 30 años deben servirnos para aprender, para no olvidar nuestra historia reciente y seguir cometiendo los mismos errores. Las traiciones obreras, las traiciones políticas, el modelo social en el que vivimos en la actualidad son producto de nuestra falta de lucha contra los inflitrados en nuestras luchas estos últimos años y nuestra falta de capacidad para establecer quiénes son camaradas y con quiénes nos podemos aliar. Es nuestro deber plantear otro modelo obrero, político y social que satisfaga las necesidades del pueblo, sin sectarismos ni dogmatismos pero con firmeza ideológica. Hay mucho que arrancar y destruir, pero también hay mucho que edificar y plantar.
¡Viva Andalucía libre y socialista!
¡Viva la lucha de la clase obrera!
¡Venceremos!
Andalucía, 28 de febrero de 2011
En estos 30 años, Andalucía se ha mantenido a la cola o en las últimas posiciones de todo indicador de bienestar social. No es algo que ocurriera aisladamente a finales de los 70 y principios de los 80, es una realidad que continúa hoy día. La revolución es una necesidad. El cambio es necesario para superar esta situación que resulta perjudicial para la inmensa mayoría de la población de Andalucía.
La opción autonomista, la defensa del autogobierno dentro de la "unidad española", queda totalmente anulada por la propia "unidad española". Es España quien mantiene al pueblo andaluz en la dependencia y nos obliga a la emigración como salida laboral mientras mantiene, defiende y homenajea a duques y duquesas que acabar la tierra que le prohíben al pueblo para satisfacer nuestras necesidades como personas. No sirven las refundaciones de la izquierda española, como tampoco sirven los cambios de etiquetas del regionalismo andaluz. Si realmente se buscan cambios, es imprescindible cambiar el discurso y, sobre todo, cambiar nuestra práctica.
Estos 30 años deben servirnos para aprender, para no olvidar nuestra historia reciente y seguir cometiendo los mismos errores. Las traiciones obreras, las traiciones políticas, el modelo social en el que vivimos en la actualidad son producto de nuestra falta de lucha contra los inflitrados en nuestras luchas estos últimos años y nuestra falta de capacidad para establecer quiénes son camaradas y con quiénes nos podemos aliar. Es nuestro deber plantear otro modelo obrero, político y social que satisfaga las necesidades del pueblo, sin sectarismos ni dogmatismos pero con firmeza ideológica. Hay mucho que arrancar y destruir, pero también hay mucho que edificar y plantar.
¡Viva Andalucía libre y socialista!
¡Viva la lucha de la clase obrera!
¡Venceremos!
Andalucía, 28 de febrero de 2011
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